Nuestros hábitos saludables matinales son los que nos ayudan a empezar el día contentos y con energía. No es necesario contar con mucho tiempo para incorporar estos hábitos, simplemente es una cuestión de organizarnos y dedicar unos minutos a pensamientos y actitudes positivas que nos van a predisponer a encarar el día de una manera diferente.

1. Escribí un diario
Durante 3 meses escribí lo que comía, cómo me sentía, mis proyectos y cómo lograr llevarlos a cabo y al final antes de dormirme escribía 3 cosas positivas que me pasaron en el día. Al principio me costó bastante encontrar cosas positivas, ya que uno siempre se focaliza en lo negativo y cómo cambiar estos aspectos. El escribir este diario e irme a dormir pensando en temas positivos logrados, me predisponía a acostarme más relajada, por ende a dormir mejor y a levantarme con pensamientos positivos. Intentá este simple ejercicio y fíjate cómo impacta en tu vida.

2. Escuchá a tu cuerpo
La gente saludable y feliz se levanta y escucha a su cuerpo. Por ejemplo si la noche anterior no dormiste bien en vez de hacer una rutina de ejercicio vigorosa, bajá la intensidad y no te exijas tanto. Muchas veces me siento abrumada con la cantidad de cosas que tengo en mi vida, así que trato de hacer algo diferente ese día para sentirme más aliviada. Un ejemplo es salir a caminar por la playa, darse un baño de inmersión, leer un libro con un té y disfrutando de una linda vista, etc.

3. Focalizate en lo que querés lograr
Focalizá tu energía en las cosas positivas que querés lograr y no en los aspectos negativos que no te interesan o en los errores que cometiste.

4. Dejá el pasado a donde corresponde
De nada sirve seguir dando vueltas sobre cosas que nos pasaron cuando éramos chicos, es importante que nos focalicemos en el presente, en tratar de dar lo mejor de nosotros y en comprometernos a lograr proyectos nuevos y gratificantes.

5. Pensá en positivo y sé agradecido
Es importante que pensemos en positivo y que aprendamos de nuestros errores. También debemos agradecer por nuestros proyectos, logros y virtudes, nuestra familia, profesión, amigos, etc.

6. Hacete preguntas claves
Empezar el día con un objetivo en mente te va a ayudar a ser más productivo y a sentirte realizado.
Steve Jobs dijo: “ En los últimos 33 años todos los días me miraba al espejo y me preguntaba: si hoy fuera el último día de mi vida, ¿haría lo que estoy por hacer hoy? Y cuando la contestación era “no” durante varios días seguidos, sabía que tenía que cambiar algo.”

7. Hacé lo que querés, no lo que tenés que hacer
Si bien este último punto suena difícil de lograr, tenés que saber cómo te sentís para no encarar algo con lo que no te sientas cómodo, ni tampoco debés forzar nada. Si las cosas no fluyen, elegí un nuevo camino. La verdadera felicidad se logra cuando nos liberamos de las presiones y hacemos lo que sentimos que es bueno para nosotros. Confiar en vos mismo es la mejor manera de sentirte realizado.